un sortilegio una palabra.
Todo guardado esperaba en silencio,
konstante sin ruido, mudo violento.
Los pasos agitaban.
la señal una karicia ke no llegaba,
Yacía komo bloke, donde el kuerpo pudiera hexarse,
ahí estaba.
La muerte es siempre una promesa inkieta,
pero esta vez decidida abrió las pupilas
y se enkontró de frente con les muertas.
Sucia komo de cuento no contado,
sucia y roja de pasión inesperada, flama hambrienta,
rodeo sin animales, kon kuerpos estrellados komo el propio.
Yo no sé komo llegó hasta akí toda hermosa y azul,
transparencia secuaz de loskuro.
El sol no alumbra más ke su mirada ke kema.
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